Los tiempos de transición que nos hacen crecer
Y algunas técnicas para aprender a apreciarlos
La Travesía de hoy llega gracias a Karina Nieto, arquitecta, UXer y muchas cosas más :)Siempre he pensado que los tiempos de transición son ese espacio un poco extraño en la vida entre grandes bloques de estabilidad. No necesariamente son una pausa; a veces son periodos cortos, otras veces más largos. Son momentos que llegan por razones propias o ajenas y en los que nuestra rutina –esa que creemos tan constante– inevitablemente cambia.
En esos momentos siempre vuelve a mí esta frase:
“Y, cuando creías que todo había terminado, todo estaba comenzando.” — Mario Benedetti
En mi historia, los “tiempos de transición” (los llamaré TDT) han sido distintos y se han originado por diferentes motivos: una renuncia, una mudanza, una ruptura o un despido. Independientemente de su causa, algo que tienen en común es que me obligan a atravesar TODAS las emociones. La incertidumbre me visita con regularidad.
He pasado al menos por dos TDT importantes en mi vida que me transformaron. No solo cambiaron mis circunstancias, cambiaron mi manera de mirarme y de entender lo que significa empezar de nuevo.
El primero: renunciar sin plan B
La primera vez fue después de una renuncia. Llevaba varios años trabajando en una inmobiliaria hasta que el ambiente dejó de ser agradable y una amiga y yo decidimos renunciar. Recuerdo sentirme triste pero segura de mi decisión. No tenía un plan B –cosa que hubiese sido ideal– pero a pesar de eso confiaba en que era lo correcto. Tenía algunos ahorros y sabía que podía sostenerme unos meses.
En esa misma época, mi hermana estaba terminando la universidad y tenía que desarrollar un proyecto de emprendimiento. Su idea era crear una marca de botellas de Pisco pintadas a mano. Yo siempre he sido amante del arte y la pintura así que empecé a ayudarla y sin pensarlo demasiado, decidimos hacerlo realidad y crear “Licores Cantoral”. Clau veía la logística y yo me encargaba de la operación (básicamente pintar las botellas) y de las ventas.
Lo que empezó como un hobby terminó siendo un pequeño emprendimiento. Fue la primera vez que comencé a entender conceptos de marketing y creación de marca, y sin haberlo planeado, pintar me sanó. Meses después, tuve un gran regalo: apareció la oportunidad de trabajar en un nuevo proyecto inmobiliario que me emocionaba muchísimo. Hacerlo implicó poner en pausa Licores Cantoral, pero nunca lo sentí como un fracaso. La experiencia de esos meses emprendiendo me llenó de confianza, creatividad y me demostró que podía hacer cosas que antes no había imaginado.
A veces, poner en pausa también es una forma de avanzar.
El segundo: volver a empezar
Mi segundo TDT fue cuando decidí regresar de Italia a Perú, después de estudiar la maestría en Business Design y de haber practicado en una nueva carrera que hasta entonces no conocía: User Experience.
Esta vez mi tiempo de transición entre etapas fue mucho más difícil.
Primero, traía una gran duda existencial: ¿volver a arquitectura, donde ya tenía experiencia y contactos, un título, etc, o apostar por UX, un rol que recién empezaba a ser visible en Perú, donde no tenía referencias y solo había hecho algunos meses de prácticas?
Además, había regresado a mi país, pero me sentía extraña. Ya me había adaptado a la vida en Milán, y estar de vuelta implicaba otro gran cambio. A eso se sumaron otros duelos personales y la presión económica: necesitaba trabajar para pagar la deuda de la maestría. El plan perfecto que había diseñado no estaba funcionando.
Recuerdo ese periodo como uno de inmensa presión y poca alegría, pero también recuerdo lo bueno de las personas y los hábitos a los que me aferré para no rendirme.
Mi familia fue fundamental. También algunos amigos que, con conversaciones simples y compañía sincera, hicieron que el proceso fuera más llevadero. El deporte fue importante. Ya corría pero me puse la meta de hacer una media maratón. Necesitaba un “por qué” para levantarme temprano los días en que todo se veía gris. Finalmente, varios meses después conseguí un trabajo en UX donde aprendí muchísimo y, lo más importante, conocí a “los caletas”, amigos que hasta hoy forman una red importante en mi vida.
Un nuevo TDT
Hoy, después de varios años, me toca volver a pasar por un periodo de transición. No voy a negar que hay días en los que se siente raro, pero extrañamente también lo siento necesario.
Esta vez he tenido tiempo para recordar mis anteriores TDT e intentar rescatar lo mejor de ellos para transitar este período de la mejor manera. Aquí algunos consejos que apunté de mí para mí, y que ahora comparto para quienes los necesiten oír.
1. Aprovechar mi creatividad
En ambos periodos sentí que la creatividad aflora. Llegan ideas. Aparecen hobbies. Esta vez he decidido escucharla y usarla a mi favor. En medio de mi propia búsqueda he creado un framework personal: ¿Cómo descubrí mi tumbao profesional? Un ejercicio de auto-descubrimiento para enfocar mi búsqueda laboral. También he retomado la idea de crear un curso que mezcle los aprendizajes de mis dos carreras (arquitectura y UX) y animarme a lanzar mi propio MVP.
2. Pedir ayuda
Creo que es una de las cosas más importantes. Aquí entran la familia, los amigos y la terapia, porque definitivamente acompañada me transformo mejor.
3. Mantener los buenos hábitos
Hay muchos hábitos que necesito mejorar o empezar, pero en este momento me estoy enfocando en mantener y fortalecer los que ya tengo, como el deporte y el baile. No soy deportista profesional pero si soy constante: llevo más de cuatro años entrenando, y mis clases de baile también son fundamentales. Me ayudan con la disciplina, la rutina y las metas.
4. Cuidar mi energía
Uno de los mejores consejos que he recibido estas semanas es cuidar mi energía, porque sin ella no puedo sostener nada. Cuidar la energía significa parar sin culpa. Aceptar el ocio. Meditar. Comer bien. Dormir. Y, sobre todo, dejar de compararme, que es lo que más me drena.
5. Tener la certeza de que viene algo mejor
Algo que he aprendido de los TDT anteriores es que, aunque fueron momentos distintos y desafiantes, después de cada transición llegaron proyectos y personas increíbles que han sumado mucho a mi vida. Sin tratar de ser muy romántica, las cosas llegan en el momento que tienen que llegar. Tener esa certeza hoy me da paz.
6. Valorar mis habilidades transferibles
Cuando cambié de carrera (y tenía más de 30), sentía que tenía que empezar de cero. Me sentía atrasada. Me daba rabia pensar que todo lo que había estudiado en arquitectura ya no serviría: tanto tiempo, dinero y esfuerzo invertidos.
Decidí identificar qué habilidades SI me servían haciendo un ejercicio que llamo “Paralelos”. Consiste en poner en papel las habilidades que tengo y conectarlas entre los distintos mundos en los que he trabajado.
No siempre es un ejercicio fácil. Al inicio no lo entendía; ni siquiera veía esas conexiones. Tuve que preguntarle a otras personas para descubrir cómo mis habilidades podían transferirse y, además, potenciarse en nuevos contextos.
Espero que esta herramienta pueda ayudarte a valorar lo que ya tienes y a hacerlo aún más poderoso en la siguiente etapa que te toque vivir.
A las que estén hoy pasando un tiempo de transición, les digo que creo fielmente que llegan a nuestra vida por algún motivo. Lo importante es intentar aprovecharlos de la mejor manera posible. Nos obligan a crecer y a salir de la zona de confort, incluso cuando no nos sentimos listos. Trato de pensar que estos momentos son como un viaje, donde ya tengo mi mochila llena de habilidades y aprendizajes valiosos, pero también llevo una maleta vacía, lista para llenarla de nuevos proyectos, personas y sueños.
Un abrazo grande,
Kari ✨
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